ASPECTOS GENERALES DE LA ENSEÑANZA DE LA TÉCNICA PARA HALTERÓFILOS PRINCIPIANTES
Por: Tamás Fehér
(Este artículo está extraído del libro de Tamás Fehér “Olympic Weightlifting”, del capítulo “Technical Teaching of the Beginners”, en la sección “Technical Teaching”, páginas 170 a 173. Quien esté interesado en su adquisición, puede solicitar información al propio Tamás en strengthsport@gmail.com)
- Durante el proceso de aprendizaje debemos enseñar el levantamiento al completo procediendo de lo simple a lo complejo, de los movimientos fáciles a los más difíciles.
- Nunca debemos enseñar una técnica tipo. Hay que tener siempre presentes las leyes físicas y biomecánicas; sin embargo, debemos adaptar esas leyes generales a las características anatómicas y condicionales de cada joven atleta.
- Es útil trabajar exactamente con los componentes espaciales del movimiento que va a ser enseñado, ya que entonces podremos darle la velocidad y el ritmo adecuados. Los jóvenes atletas son incapaces de reproducir los nuevos movimientos de inmediato, con la velocidad y el ritmo precisos.![]()
- No debemos esperar un alto nivel de ejecución técnica durante los primeros intentos de los jóvenes atletas. Durante la fase inicial de la educación, el objetivo principal es hacer comprensibles los elementos principales de los movimientos para que, entonces, puedan ser imitados por ellos.
- No hay que corregir cualquier movimiento incorrecto que se haga y la posición corporal a la vez. Basándonos en la relación causa-efecto, debemos establecer un orden lógico y, entonces, corregir solo los errores más sustanciales que influirán en las fases posteriores del movimiento.
- Durante la enseñanza de un nuevo movimiento y su posterior fase de perfeccionamiento, debemos proporcionar a los jóvenes deportistas una información suficiente y comprensible, acorde a su nivel intelectual y de conocimiento. Por este motivo, el entrenador debe explicar verbalmente el movimiento y, después, dar las instrucciones apropiadas. Posteriormente, el levantamiento deberá ser mostrado por el entrenador o por otros atletas.
- El orden correcto es el siguiente: explicación verbal - demostración práctica- ejecución - correcciones precisas durante la ejecución - pequeña evaluación - instrucciones para los siguientes ejercicios - recuerdo de los elementos esenciales de las primeras instrucciones antes de pasar a hacer las siguientes series.
- Las instrucciones verbales para la corrección de un movimiento deben ser siempre concisas, orientadas a un objetivo e inteligibles; deben evitarse las explicaciones prolijas.
- Nuestro estilo verbal debe ser amistoso y motivador; de vez en cuando debemos puntualizar y elogiar la correcta ejecución de los elementos del levantamiento. Si un elemento determinado es incorrecto, debemos recordar al principiante la forma correcta de hacerlo en lugar de incidir en sus errores. Por ejemplo, si la espalda del levantador esta doblada en la posición inicial, no debemos decirle directamente “tu espalda está doblada”, es mucho más positivo decirle: “debes tener la espalda más recta”.
- La enseñanza de la técnica requiere un alto nivel de concentración psicológica, la cual, en el caso de los principiantes, provoca un rápido cansancio mental. Esto, a su vez, puede causar una innecesaria actividad muscular, rigidez muscular, disminución gradual de la capacidad de relajación e imprecisión, así como ejecución poco económica de los movimientos. Debido a todos estos factores, el proceso puede derivar en una técnica poco apropiada. Podemos esperar similares efectos negativos si el levantador empieza el entrenamiento cansado por tener otras actividades fuera del deporte.![]()
- Cuando se empieza a entrenar, la tolerancia de los jóvenes atletas al cansancio, dolores y monotonía es poca. Al iniciarse la enseñanza de los levantamientos, la parte del entrenamiento que se hace con la barra, no debe prolongarse más de 40-50 minutos. Al final de las doce semanas que componen el proceso educativo, este tiempo se habrá incrementado a 60-70 minutos.
- Los ejercicios de tipo técnico que se hacen en condiciones sencillas (por ejemplo, cuando los levantamientos se hacen desde bloques, o entrenamientos con poca intensidad) deben usarse, si acaso, temporalmente. Si las características individuales de los aspirantes a levantadores lo permiten, debemos aproximarnos más y más a los niveles de carga y de exigencia técnica requeridos, para ese grupo de edad, que han probado su eficacia durante la fase de educación.
- Debemos graduar cuidadosamente el aumento de la intensidad de los entrenamientos en la fase de educación. Es necesario para mejorar la capacidad técnica y las condiciones físicas de los jóvenes atletas.
- El proceso de enseñanza de la técnica de los movimientos, no solo induce a cambios favorables en la ejecución técnica de los jóvenes atletas, sino que también beneficia los procesos de adaptación del sistema muscular. Sin embargo, la enseñanza técnica debe ser prioritaria y llevada a cabo con paciencia, ya que es básica para el futuro del aspirante a levantador. El ansiado desarrollo de las capacidades condicionales aumentará con las exigencias del calendario de competiciones y el crecimiento del levantador.
- La explicación verbal debe ser concreta, comprendiendo, brevemente, las partes más importantes del levantamiento. Durante la ejecución del ejercicio, la corrección debe centrarse en un solo elemento del movimiento, lo cual tiene un rol destacado de acuerdo a la lógica profesional, ya que el joven atleta es incapaz de concentrarse en más de un elemento técnico, incluso aunque vayan seguidos uno de otro.
- La comparación de los movimientos incorrectos y correctos (y de los grupos de movimientos) por medio de una demostración acompañada de información verbal, significa una ayuda para que el joven pueda asociar su propia percepción muscular (propiocepción) con el movimiento ejecutado.
- La demostración es lo más efectivo. Además, los principiantes aceptan mejor que esta venga de parte de su entrenador, más que de un levantador avanzado.
- La extensión y la intensidad de la carga de entrenamiento debe corresponder a las características individuales y a la edad del joven atleta. Si la intensidad del entrenamiento es demasiado alta, no permitirá un desarrollo gradual, ni la práctica de los parámetros óptimos de espacio, tiempo y dinámica. Haciéndolo de ese modo, las posteriores repeticiones reforzarán los condicionantes de una repetición mal hecha.
- No es posible determinar la intensidad exacta de los levantamientos (expresada con un porcentaje), tal y como la usan la mayoría de los atletas, durante este periodo preparatorio. Por una parte, el nivel de rendimiento físico de los jóvenes atletas es, a menudo, bastante variable. Además, los valores básicos (el máximo en un ejercicio concreto) no se conocen para poder determinar la intensidad relativa. Por lo tanto, el peso debe ser elegido para que se pueda llevar a cabo el ejercicio con un esfuerzo relativamente pequeño, al nivel técnico requerido y haciendo un número alto de repeticiones.
- El número de entrenamientos semanales no debe ser menor de tres. Si la edad del principiante lo permite, o si está muy motivado, se pueden permitir hasta cuatro (cinco) entrenamientos semanales.
- Desde el principio debemos enseñar a los candidatos a levantadores las reglas más básicas y las normas de comportamiento relativas a los entrenamientos, al deporte y a la halterofilia (por ejemplo, el orden de los entrenamientos, la importancia de la precisión en el horario, las normas de comportamiento, el respeto hacia sus compañeros, el orden del calentamiento, el orden de los levantamientos, el tiempo de las pausas de descanso, etc.)
- Es extremadamente importante establecer y observar la disciplina adecuada en función de la edad de los levantadores. Esto no es útil solamente para llevar a cabo la rutina de trabajo diario sin problemas, sino que también tiene una gran importancia pedagógica.
- No debemos olvidar la tendencia natural de los jóvenes atletas principiantes hacia el juego. Debemos, por tanto, incluir entrenamientos divertidos de vez en cuando (por ejemplo, cada una o dos semanas), lo cual no puede hacerse, obviamente, a costa de los entrenamientos con las barras.
- Debemos organizar los entrenamientos de tal modo que los jóvenes levantadores sientan, de vez en cuando, cierta sensación de logro. De esta forma reforzarán su creencia de que han tomado una buena decisión cuando han elegido la halterofilia como su deporte.
- No debemos permitir que los atletas con menos talento y peores condiciones físicas desarrollen un sentimiento de inferioridad que les haga sentirse avergonzados por su debilidad. Debemos prevenir que sus compañeros también lo hagan.
- Independientemente de su talento y sus capacidades, nosotros debemos juzgar a todos los atletas por el mismo criterio, y en este proceso virtudes como la diligencia, resolución, cariño y dedicación aldeporte deben ser muy tenidas en cuenta.
- No es necesario separar los entrenamientos de los chicos y las chicas.
- La estructura y las características principales del sistema de enseñanza para las chicas, son esencialmente similares a las de los chicos.
- Debemos tener en cuenta la importancia de un entrenamiento condicional versátil, el cual debe ser parte de un sistema educacional y del proceso de entrenamiento, integrando los programas de entrenamiento específicos para cada grupo de edad, aunque en diferentes proporciones.
- Durante sus movimientos, la educación de nuestros jóvenes atletas requiere concentración y una constante atención del entrenador. Todavía no está desarrollada su independencia en los entrenamientos, por lo que requieren una continua atención y ayuda.
- El número de atletas en el grupo de principiantes debe ser elegido de modo que seamos capaces de controlar constantemente su actividad. Es muy difícil supervisar y organizar de modo efectivo el trabajo de más de 7-8 principiantes en un entrenamiento concreto.