RECUERDOS DE UN LEVANTADOR
Por: Firás Kichi ZaragozaDoce años en las tarimas dan para mucho. No recuerdo con exactitud el número de competiciones en las que he tomado parte. Cincuenta, quizá. Ilusiones, desilusiones, alegrías, rabietas y, por encima de todo, mucha, mucha pasión.
Ahora ya estoy retirado y, como imagino que les habrá ocurrido a muchos tras la retirada, me quedo con la inevitable sensación de que me dejé algo en el tintero; de que podría haber añadido unos kilos más a mi total (815 Kg. en la categoría de -100 Kg. y 837,5 en la de 110 Kg.). No obstante, en líneas generales, estoy satisfecho.
Empezando con este artículo, voy a resumir experiencias y anécdotas que tengo registradas de mis preparaciones para distintos campeonatos. Todo desde un punto de vista personal y muy lejos de la intención de aleccionar a nadie. Para ello ya hay gente mucho más capacitada que yo. Mi única pretensión es abrir el baúl de los recuerdos y compartirlos con todos los lectores.
Algunos de los programas de entrenamiento que he utilizado a lo largo de mi vida son invariablemente calcos de sistemas clásicos. Otros los confeccioné a partir de retazos de propuestas también conocidas. En otras ocasiones me dio por “innovar” e ideé entrenamientos a partir de lo que en su día fue fruto de mis razonamientos, sometiéndome a mi mismo, y a algún otro, como conejillo de Indias.
Como levantador no sé hasta donde habría llegado con sistemas más convencionales. En general, opino que la mayoría de las veces los programas que empleé me fueron efectivos, lo cual no significa, ni muchísimo menos, que vayan a ser eficaces para otros.
Mi filosofía para el entrenamiento no es nueva. Si se pretende llegar alto, hay que dotar al entrenamiento del máximo contenido posible, teniendo en cuenta, eso sí, que siempre hay un limite que no se debe sobrepasar.
La clave es situar ese límite en el lugar adecuado y acertar al calcular tanto el volumen como la intensidad. No es fácil. Cada individuo soporta una carga de entrenamiento distinta. A mi me costó bastante tiempo; más aún al tener en cuenta las variables de cada época. Como preparador, establecer el límite de los demás me ha resultado tarea aún más compleja.
Las sesiones de entrenamiento de cara a una competición las establecí siempre entre tres y cinco a la semana. Tengo que puntualizar que en los entrenamientos aplicados a mi mismo, aunque siempre tenía los días previamente asignados para cada uno de los tres movimientos, recurrí más de una vez a la improvisación a causa a la necesidad imperiosa de disfrutar de jornadas de recuperación no programadas. Ello me obligaba a desplazar los entrenamientos uno, dos o hasta tres días con los necesarios reajustes posteriores que ello conllevaba.
Soy consciente de que para muchos puede parecer una indisciplina, una falta de rigor o de entrega. Con el paso de los años, debido con toda certeza a errores de planteamiento, las sensaciones típicas de sobreentrenamiento iban apareciendo cada vez con mayor frecuencia y, en más de una ocasión, esas pequeñas pausas improvisadas me permitieron reconducir la preparación hasta el final.
Antes de presentaros una pequeña anécdota, acontecida durante mi preparación para el Campeonato de España de Ceutí (Murcia), en marzo de 1994, me siento en la necesidad de agradecer a aquellas personas que desinteresadamente me ayudaron a forjarme como levantador. José Ángel Calleja y Emilio Sánchez aportaron su granito de arena. Lo que sé de nuestro deporte, que no es que sea demasiado, está basado en conocimientos adquiridos a través de artículos de revistas, libros, experiencias personales y, fundamentalmente, de lo que pude absorber de mi primera etapa como levantador con Lucio Doncel de preparador.OCTUBRE DE 1993
Acaba de celebrarse en la localidad madrileña de Getafe el Campeonato de España Junior. He participado en la categoría de -90 kilos y he terminado con lo que yo considero buenas marcas: 270-150-262,5=682,5 kilos. He fallado una sentadilla con 285 kilos cuando prácticamente la tenía arriba. Creo que ha sido un problema de concentración y no es la primera vez que me ocurre. Mi “excusa” es que hace menos de un mes que competí en la “Copa de España”, en Crevillente (Alicante), así que me voy contento. Además he tomado una decisión: me vuelvo a la categoría de -100 kilos en la que ya he hecho mis pinitos.
Reconozco que nunca he sido uno de esos deportistas meticulosos con su alimentación. Más bien lo contrario, lo que me ha acarreado más de un problema a última hora.
No controlar el peso como habría debido es lo que ha hecho que me “cueste horrores” entrar en la categoría en esta última competición. Así que no se hable más: me voy a 100 kilos. Tengo cinco meses por delante para mi próximo desafío: Ceutí (Murcia), marzo de 1994.
Tras una semana de descanso absoluto y otras tantas deambulando por la sala del gimnasio, me pongo en marcha. Hay que empezar con la preparación específica y me enfrento con una duda, hasta ahora, siempre he utilizado las marcas conseguidas en competiciones anteriores como referencia para la siguiente preparación. Pesando casi 10 kilos más la exigencia debe ser mucho mayor, así que decido preestablecer unas marcas como objetivo, extraer porcentajes y trabajar en estas 15 semanas que restan con arreglo a ello.
En mi horizonte personal tengo los 300 kilos en sentadilla y peso muerto y 170 kilos en press de banca.
Este es a grandes rasgos mi plan:
SEM 1
1 VEZ POR SEMANA CADA MOVIMIENTO DE COMPETICIÓN ENTRE EL 65 Y EL 75% PARA CINCO SERIES DE ENTRE OCHO Y DIEZ REPETICIONES.
SEM 2
SEM 3
SEM 4
SEM 5
SEM 6
SEM 7
1 VEZ POR SEMANA CADA MOVIMIENTO DE COMPETICIÓN ENTRE EL 75 Y EL 85% PARA CUATRO SERIES DE ENTRE CUATRO Y OCHO REPETICIONES.
SEM 8
SEM 9
SEM 10
SEM 11
SEM 12
1 VEZ POR SEMANA CADA MOVIMIENTO DE COMPETICIÓN ENTRE EL 90 Y EL 95% PARA TRES SERIES DE ENTRE DOS Y TRES REPETICIONES.
SEM 13
SEM 14
SEM 15
Durante las 15 semanas de preparación voy a realizar varios ejercicios complementarios y no voy a entrenar más allá de tres días por semana.
MARZO DE 1994
290-162,5-285=737,5 kilos ha sido el resultado de la competición. He conseguido vencer al legendario Ángel Gómez por una diferencia de 10 kilos. Hasta el último peso muerto no se ha decidido el resultado, la batalla ha sido reñida y mi amigo Ángel me felicita.
A las tres últimas semanas de preparación he llegado como cabía esperar con más de una sobrecarga muscular, pero con lo que no contaba es con esta terrible, e insisto en el término “terrible”, tendinitis en ambos braco radiales.Comentándolo con otros levantadores, me doy cuenta de que no soy el único. Desde la décima semana de preparación, la sentadilla y el press de banca son un autentico calvario.
He tenido que modificar notablemente la elección de ejercicios complementarios, escogiendo aquellos en los que el dolor es más soportable y tras cada sesión de entrenamiento el masaje y la onda corta me han aliviado momentáneamente hasta que volvía a tocar una barra.
El fisioterapeuta, “para insuflarme ánimos”, me ha dicho que estoy en un alto riesgo de sufrir una rotura de fibras o una sección del tendón, ¡y hasta una necrosis!, así que voy a descansar una temporada y a reflexionar sobre todo lo acontecido.
La preparación ha salido mal. El desarrollo de la competición ha sido óptimo teniendo en cuenta las circunstancias pero cabía esperar algo más puesto que venía de una categoría de peso inferior.
No tardo mucho en entender donde está el error. Nada más acabar la competición ya lo intuyo, pero hablando con Lucio días después él me lo confirma: “un tío como tú, no se que hace entrenando 4 semanas con unos porcentajes por encima del 90%. Cuando te vi en mi gimnasio haciendo sentadilla con 285Kg x 2 repeticiones a falta de tres semanas para competir, sabía perfectamente que la ibas a fastidiar”. Así fue.
Mi afán de manejar peso pudo conmigo. Pensé rápidamente en adaptar mi cuerpo a cargas más altas, razonando que mi aumento de peso corporal me lo iba a permitir. Hasta ahí todo bien, pero cuatro semanas con un 90% de las cargas máximas, incluso más, son demasiadas para casi cualquier levantador y más aún si eres de las categorías pesadas. Eso al menos, ya lo tengo claro, aunque algo tan obvio debería haberlo sabido mucho antes.
Ahora el cuerpo me pide a gritos descansar. Voy a dejar que músculos, tendones y articulaciones reposen y cuando tenga mejores sensaciones me pongo a trabajar de cara al Campeonato de España Junior en Huercal-Overa (Almería); a ver si atino mejor.
Además, me voy a comprar una camisa para el press de banca como las que he visto a otros levantadores…