JOHN DAVIS LEVANTA LA BARRA APOLLON
Por: Tony Cook
El año 1948 es recordado en el mundo, y en Europa en particular, por los estragos causados por el periodo de guerra transcurrido entre 1939 y 1945. Fue el año de la reinstauración de los Juegos Olímpicos, con Londres como sede. Después de los juegos, los americanos, considerados semidioses conquistadores, llevaron a cabo una mini gira triunfal que les llevó a París el 13 de septiembre. Se dio mucho bombo a un intento de John Davis, el peso pesado americano de color y campeón olímpico, para levantar el famoso “Apollon Axle”, la “Barra Apollon”, que no era sino un eje con un par de ruedas de tren. Esta improvisada barra era infame por su intrínseca dificultad, ya que era muy gruesa y lisa, y, por lo tanto, difícil de agarrar. Pero dejemos a Arax, el famoso fotógrafo francés, que nos cuente la historia con sus propias palabras…
Un joven John Davis, haciendo un nuevo récord de Estados Unidos, con 124 kilos y por debajo de 82 kilos de peso corporal. Sobre 1935/6“El 13 de septiembre es una fecha marcada en rojo para el equipo americano de halterofilia, ya que fue el día que el campeón John Davis levantó la Barra Apollon en París.
Ocurrió en el “Elysee Montmartre”. Aprovechando la corta estancia del equipo americano en París, el entrenador nacional francés, M. Chapul, había organizado un encuentro de halterofilia. Con anterioridad, algunos levantadores franceses, en La Haya, habían preguntado a Davis si iba a intentar esta sensacional hazaña (levantar la Barra Apollon) y este les había dicho que no (Davis y/o Bob Hoffman eran plenamente conscientes de que podía fallar. Aunque era un peso pesado, no era un “hombre grande” de acuerdo a los patrones de hoy en día -no pesaba más de 110-115 kilos en su mejor momento-, y el diámetro de la barra exigía unas manos grandes que él no tenía. Los franceses confiaban que fallase, para aprovecharse política y socialmente de ello; el más mítico levantador en América y en el mundo no podía hacer lo que dos franceses habían hecho… un clásico ejemplo de subterfugio galo. Autor).
Desde los tiempos de Apollon, la barra había sido levantada una sola vez - hacía veinte años-, por el forzudo francés Rigoulot. El profesor Desbonnet, a quien pertenecía la histórica barra, nunca había encontrado a un amateur capaz de repetir lo que Apollon y Rigoulot habían hecho. Por ello, la barra llevaba muchos años abandonada en un rincón del “Montmartrois Gymnasium” sin que nadie se atreviese a tocarla. El 12 de septiembre, la radio y los periódicos anunciaron el gran evento, y Rigoulot, que estaba lejos de París, envió sus mejores deseos y prometió un trofeo a Davis si salía victorioso del intento.
Antes de tocar la barra, Davis calentó levantando algunas barras antiguas y poco corrientes, esferas de tipo alemán. Entonces, en medio de un gran silencio, la barra fue llevada a su posición. La Barra Apollon pesa 166 kilos (366 libras) y está, por tanto, dentro de las posibilidades de Davis. Pero la dificultad para levantar este trozo de metal no estriba únicamente en su peso. El diámetro del eje (cinco centímetros, prácticamente dos pulgadas) le convierte en demasiado grueso para agarrarlo confortablemente.
El público esperó en tensión. Más allá de los focos, una batería de cámaras estaba apostada para grabar cada movimiento del récord. Masticando tranquilamente su chicle, Davis avanzó. Unos pocos segundos de concentración… y la barra subió hasta su pecho ¡para caer al suelo arrastrando el mito americano con ella! ¡Un segundo y un tercer intento!, pero el campeón americano no podía mejorar lo que había hecho hasta entonces. Dos desvanecimientos tampoco ayudaban. Únicamente Davis no había perdido la confianza en sí mismo. ¡Se preparó para un cuarto intento! La barra subió hasta sus hombros. Una pausa. Y entonces, tras un segundo esfuerzo, estupendo, la barra estaba sobre su cabeza.
El jerk de Davis, con la Apollon por encima de la cabeza, con un poco de “fuerza” en su brazo izquierdo, que ¿quién iba a tener en cuenta?El público estaba enloquecido. El primero en darle la enhorabuena fue Dietrich Wortman, que estaba muy orgulloso. Davis había añadido otro triunfo a su victoriosa carrera.
Después de este encuentro histórico, la Barra Apollon volvió a su escondite. Pasarán muchos años antes de que un nuevo Apollon, Rigoulot o Davis aparezca de nuevo y sea capaz de repetir una hazaña tan extraordinaria”.
Un sonriente y, desde luego, satisfecho John Davis, rodeado de todos los “trajes” que dejan patente el éxito del americano. En la parte inferior de la foto, y a pesar de su escasa calidad, puede verse una de las barras, de estilo alemán, que se usaron en el calentamiento.(Este artículo - con el título de “Going back in time”- fue publicado en la “Backhang Gazette”, una revista editada por Tony Cook y el “British Strength Athletes Guild” -B.S.A.G.-, en una fecha imprecisa que podemos situar sobre el verano-otoño de 1999)