LA ALZADA DE SACOS
Por: Pedro Calvo Morlanes![]()
Nota del editor:
Levantar un saco es una prueba universal de fuerza. Son muchos de los participantes en las pruebas tipo “Hombre más fuerte…” los que entrenan, y recomiendan hacerlo, con sacos. En España, concretamente en Aragón, levantar sacos está considerado un “deporte tradicional”. Desgraciadamente, en los últimos años ha ido a menos y la única actividad se ha reducido a exhibiciones llevadas a cabo por los hermanos Mena, de Ejea de los Caballeros. Con ellos prácticamente retirados, sólo queda nuestro amigo Pedro Calvo como último bastión de una especialidad que está intentando recuperar.
Me llamo Pedro Calvo y, en mis pocos ratos libres, levanto sacos. Nací en Zaragoza hace 46 años y trabajo en Seguridad Privada. Si tengo que resaltar una constante en mi vida, no dudo en decir que desde niño he sentido una fuerte atracción por la fuerza. Me llama la atención por igual un levantamiento, que una tormenta eléctrica o que contemplar el mar picado.![]()
Recuerdo haber visto a muy temprana edad haber visto una fotografía de un universitario escandinavo metido dentro del hielo; la nota decía que seguía la tradición de sus antepasados vikingos de tomar baños a temperaturas extremas. Años después emitieron en televisión española aquella serie Kung-Fu, en la que el monje realizaba proezas increíbles.
Mi primera pesa la toqué durante el servicio militar, en 1980. En el gimnasio del cuartel había una barra cargada que intenté levantar y apenas despegué del suelo. A continuación llegó un recluta de 17 años y la levantó en lo que luego supe que era una “arrancada”. Más tarde me dijeron que acababa de quedar subcampeón de España de halterofilia. Su nombre era José Manuel Lana Sanz, del pueblo aragonés de Épila.
Poco ejercicio tuve oportunidad de hacer durante el servicio militar. Ya licenciado improvisé una barra con pesas de hormigón en una bodega. Durante años estuve haciendo lo mismo, sin guía ni conocimiento. En 1997 conocí a Enrique Martínez, del “Gimnasio Island”. Era éste un centro emblemático en Zaragoza por la cantidad de campeones de culturismo que de él salían.
Una semana más tarde de aquello Enrique reventaba el récord de España de Press de Banca, levantando 217,5 kilos en la categoría de menos de 100 kilos. Me acuerdo de la camiseta que ceñía, al más puro estilo americano, y de verla colgada (todavía con talco) en la puerta de la calle del gimnasio.
Con Enrique y un amigo suyo que conocí allí (Ángel Gómez, campeón de España de powerlifting y primer “strongman” de Aragón) me inicié en el powerlifting. Ambos son hombres de inmensas cajas torácicas, pero aún así pequeñas para albergar su enorme corazón. En 1998 gané la “Copa de España” de powerlifting, en senior categoría 90 kilos. Más tarde probé suerte en fuerza-resistencia, obteniendo un primer puesto en un campeonato regional en Vascongadas, categoría master, menos de 100 kilos.
En la actualidad dedico mi atención al levantamiento de sacos. Este tipo de modalidad proviene del antiguo trabajo rural. Aragón fue tierra de cereal y los mozos probaban sus fuerzas levantando sacos. Esto les servía para afianzar su personalidad ante los demás. También de cara a los capataces y a captar posibles “faenas”. Un dato de esta tradición de levantar sacos en Aragón, es un dato que tengo recogido sobre una descarga en el sótano del Mercado Central de Aragón. Cargaron al hombro, entre varias personas, 400 kilos. Se llevaron sobre las espaldas de una sola, a través del mercado y bajando escaleras. Por supuesto que estamos hablando de aquellos tiempos en los que no había gimnasios, entrenadores, suplementación y apenas descansos laborales.
Levantando sacos mi objetivo es una alzada de José María Arilla, de Ejea de los Caballeros, en la comarca de las Cinco Villas. Alzó al hombro un saco de 180 kilos, el doble de su peso. Para ello cuento con mis ganas y con la ayuda de Lucio Doncel, quien me entrena desde hace años y a quien tengo la suerte de tener entre mis amigos.
Bajo mi punto de vista, y aunque pueda parecer irónico, para un “trabajador de la fuerza” a la hora de levantar sacos el mayor problema que se plantea es conseguir un material en condiciones. Cuando comencé hace un año, en la primavera de 2007, me dieron el consejo de comprar un petate militar y llenarlo de bolsas de tierra. De ese modo podría trabajar subiendo y bajando la carga. Compré un saco de entrenamiento de artes marciales, lo llené de bolsas de tierra y se me plantearon dos problemas: uno el agarre, ya que no había por donde cogerlo; otro, que el peso de la tierra es un peso “muerto”, mucho para muy poco volumen. Para manejarlo había que hacer una fuerza enorme.
Después llegó a mis manos un saco de yute (debió venir a España con “los últimos de Filipinas” por el aspecto que presentaba) y volví a hacer la misma operación. Pero era como intentar levantar un volumen de agua; el saco parecía tener vida, se me escapaba por todos los lados.
Fue Eduardo Oriol, un antiguo campeón de tiro de Barra Aragonesa (otro deporte tradicional), quien me dijo que el saco debía tener forma y estar lleno de cereal; trigo, a poder ser. Las formas mínimas que debía tener eran: de altura, como mínimo tenía que sobrepasar en dos dedos la altura de la rodilla; y de anchura, lo suficiente como para poderlo abarcar con los brazos. Como si fuese a hacer un “pullover” con los brazos rígidos.
Probé con un saco de rafia. Son resbaladizos, pero es lo que tengo. Aunque no responda exactamente a la “tradición”, lo estoy atando con bridas de electricista para poderlo sujetar. Meto discos de hierro dentro, y no sería la primera vez que, al volver el saco durante la alzada, se me venga todo el trigo encima.
La técnica que estoy empleando para las alzadas es similar a la que se utiliza en Vascongadas con la piedra. Coloco el saco frente a mí, apoyado en las rodillas. La inclinación varía según la altura del saco. Me agacho agarrando el saco por la base, ejerciendo fuerza-presión con los dedos. Una vez ahí, realizo lo que se denomina “campaneo”; esto es bascular la base del saco hacia arriba para que la parte superior quede sobrepasando un poco las rodillas, colocándome como en la posición de sentadilla profunda. Es recomendable colocar el saco lo más pegado posible el cuerpo y que éste esté ligeramente hacia atrás para “quitarle peso al saco”.
A partir de esta posición ya sólo queda ir para arriba, colocarse de pie con el saco bien abrazado y realizar como pequeños “splits” de halterofilia (flexión-extensión de piernas) para terminar colocándolo sobre el hombro.
Este es el movimiento que se denomina “alzada libre”. También se realizan otras pruebas como las denominadas “Tú a tú”, “la carrera” o el “levantamiento de talega”, que se podrían tratar en otro momento.
Respecto a la preparación física me gusta trabajar con pesos libres y, cada vez más, trabajar con objetos de difícil agarre. También hago ejercicios básicos como sentadilla, cargada de fuerza, peso muerto parcial, peso muerto completo, etc. Le dedico algún tiempo a las manos, al agarre. Aunque sea, simplemente, hacer aperturas y cierre de manos y dedos, ejerciendo fuerza en cada movimiento, con atención y concentración. De vez en cuando, y como complemento, hago algún levantamiento por encima de la cabeza; presses, principalmente. Y, por supuesto, abdominales para tener una sección media fuerte.